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domingo, 17 de fevereiro de 2013

Politica Externa brasileira: alguem perdeu o rumo - Luis María Ramírez Boettner

O único problema deste artigo do ex-ministro das relações exteriores do Paraguai, e ex-embaixador no Brasil, é que ele acredita que o Itamaraty perdeu o rumo. Não parece, embora sempre seja possível que isso ocorra. O mais provável é que outras pessoas, em outros lugares, tenham perdido completamente o rumo, se é que algum dia tiveram...
Paulo Roberto de Almeida

¿Itamaraty perdió el rumbo?
Luis María Ramírez Boettner
ABC Color (Paraguai), 3 Febrero 2013

Esta pregunta surge al observar el comportamiento de Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Federativa del Brasil), desde el 29 de junio de 2012, al patrocinar junto con la República Argentina y la República Oriental del Uruguay, en la cumbre de Mendoza del Mercosur, la suspensión del Paraguay de su participación en los Foros del Mercosur. Esta medida arbitraria, ilegal, e ilegítima fue tomada a raíz del juicio político en el cual se destituyo por mal desempeño en sus funciones al expresidente Fernando Lugo.

Decimos que esta resolución tomada por los tres Presidentes del Mercosur es arbitraria, porque conforme al Tratado de Asunción, no tienen la competencia de aprobar resoluciones del Mercosur. Es ilegítima porque el juicio político, una de las figuras contempladas en la Constitución del Paraguay, no constituyó ningún golpe de Estado ni alteración de las instituciones y las libertades públicas, incluyendo la de expresión y de prensa. Y decimos que es ilegal porque el artículo cuarto del Protocolo de Ushuaia I de 1998, establece claramente que debe haber un diálogo entre los miembros del Mercosur, incluyendo el país afectado.

El Brasil tiene experiencia con los juicios políticos, como lo demuestra el que tuvo lugar en 1992, contra el expresidente Collor de Melo quien, al ver que iba a ser condenado, renunció ante la acusación por la Cámara de Diputados, siendo reemplazado, inmediatamente, por el vicepresidente Itamar Franco. Con esto se demuestra que no es una institución disparatada y ajena a los regímenes políticos democráticos vigentes, y podemos citar otro ejemplo: la renuncia de Richard Nixon, presidente de los Estados Unidos de América, en 1974, quien de esta manera evitó el impeachment, sucediéndole en el cargo Gerald Ford.
Itamaraty, que mantiene una embajada en Paraguay con gente capacitada y bien entrenada, debió comprobar “in situ” que no había una alteración del orden público, que regía una plena democracia y que no había restricción al exmandatario ni a ninguno de sus excolaboradores, en una palabra que no existía golpe de Estado, que la asunción del mando del vicepresidente de la República, Dr. Federico Franco, era el proceso normal constitucional, al ser destituido el presidente Lugo. ¿Por qué entonces este ensañamiento de Itamaraty, juntamente con la Argentina, primero en suspender al Paraguay del Mercosur y luego tratar de suspender toda actuación paraguaya en todos los foros internacionales, inclusive de Naciones Unidas? Porque en donde se va a realizar una reunión internacional, Itamaraty amenaza al país anfitrión de su no comparecencia si el Paraguay asiste, como lo ha hecho en la Cumbre Iberoamericana en Cádiz, España, o lo acaba de hacer con Chile, donde se ha celebrado la Cumbre Celac-UE. Inexplicable.

No sabemos las causas, pero sí nos demuestra que Itamaraty perdió el rumbo, perdió el liderazgo en las relaciones internacionales, perdió esa apariencia majestuosa como institución de las relaciones internacionales, que a través de los años, desde la época de José María da Silva Paranhos Junior, Barón del Río Branco, Gran Canciller (1902-1912), perdió la hegemonía que tenía en las relaciones internacionales del Brasil, que pasó a manos de Marco Aurelio Garcia, asesor de la Presidente de la República, que le hace marcar el paso, le guste o no le guste sus actuaciones a Itamaraty. ¿Dónde está el canciller del Brasil?

Mi relacionamiento con Itamaraty es de larga data. Comenzó con la magnífica visita que hiciera al Paraguay el presidente Getulio Vargas en julio de 1941. Con esa visita se inicia una nueva etapa de relacionamiento entre los dos países que estaban de espaldas desde la Guerra de la Triple Alianza.

Posteriormente fui representante de Naciones Unidas en Brasil de 1972 a 1980 y embajador de la República del Paraguay en Brasil de 1992 a 1993, en que fui trasladado a Asunción como ministro de Relaciones Exteriores; y ahí existió un estrecho relacionamiento tanto en lo bilateral y multilateral, y por eso me atrevo a hablar en esta forma franca y abierta, buscando soluciones a la situación actual.

En agosto de 1941 fui invitado para visitar Itamaraty y conocer su organización. Con estas visitas se abre un relacionamiento entre ambos países que culmina con el presidente Juscelino Kubitschek, cuando se firman los Tratados en 1956 del camino al Brasil, que la Argentina lo consideraba inamistoso para su país, los acuerdos del Puerto Franco en Paranaguá, los acuerdos para los estudios hidroeléctricos del río Paraná, que dieron lugar al nacimiento de Itaipú, los convenios comerciales, uno general y otro fronterizo, y que se inicia un entendimiento entre ambas cancillerías. Ese cordial entendimiento continuó en forma amplia durante los dos periodos (1995-2003) de la presidencia de Fernando Henrique Cardoso y sus sucesores.

Había un diálogo abierto, franco, y muy cordial y ahora de repente no hay ningún diálogo, pareciera que el Paraguay no existe para Itamaraty. Es inexplicable este comportamiento y solamente podemos pensar que todo esto ha sido fraguado para dejar de lado al Paraguay, que se oponía al ingreso de Venezuela al Mercosur, por la acción gubernamental del presidente Hugo Chávez en lo político y en lo económico y pareciera que los intereses brasileños hacia Venezuela son más fuertes, más profundos que la amistad con el Paraguay. Como lo demuestra también el comportamiento del Brasil hacia Venezuela en estos momentos, donde abiertamente se viola la Constitución venezolana e Itamaraty no ve o no quiere ver lo que sucede en Venezuela.

Abogo por un entendimiento entre ambos países, como el que se inicia en esa etapa difícil, después de la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay; no esta nefasta coalición que se quiere revivir en los tiempos actuales. Han dejado de lado por esos egoístas intereses comerciales y económicos la antigua recomendación del Barón del Río Branco, que patrocinaba la necesidad de tener un vecino (Paraguay) tranquilo, próspero y amistoso. Ha roto Itamaraty ese esquema y está actuando en forma agresiva, pareciera rencorosa o vengativa; de lo contrario no es posible entender su forma de actuar con Paraguay.
Si quieren rectificar la medida de suspensión del Paraguay, arbitraria, ilegal e ilegítima, los Estados Partes del Mercosur Argentina, Brasil y Uruguay, deben aplicar, en la brevedad, el artículo 7 del Protocolo de Ushuaia I sobre Compromiso Democrático en el Mercosur.
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